Érase una vez una princesa.
Una princesa, pero no como la de todos los cuentos de hadas.
Era diferente. No esperaba por su príncipe azul,
ni salía en las noches de luna llena a buscar por los pantanos
al sapo que la haría sentir querida.
Ella tenía una misión, conoce su camino.
Y lo empieza a andar porque ella así lo decidió.
Ve a su alrededor y reconoce en el mismo, parte de ella.
Se siente una con el mundo que la rodea.
Recibe la energía bendecida del aire y de las plantas.
Del ruido, de los enemigos.
De los que corren y de los que se arrastran.
Respira vida, exhala sabiduría.
Se ve dentro de sus ojos un conocimiento
acumulado, profundo, como si los abuelos del mundo
le murmuraran al oído y la arrullaran con sus consejos.
Conoce lo que es. Reconoce que pertenece a
su Creador, del cuál lleva parte dentro.
Lo escucha detenidamente y hace caso
a su intuición, pues es Esa misma Voz
la que la guía.
No deja que el ruido la ensordezca, no permite que la ceguen.
Es una guerrera, con una verdad,
La cuál defiende, la cuál persigue, la cuál anhela.
La cuál es la razón de su vida.
En esas batallas, ha caído
Pero se enorgullece de esas cicatrices.
Las marcas sobre la piel y el dolor,
La han forjado, la han hecho más fuerte,
Ha aprendido, a no dejar de aprender.
Ella no se da por vencida,
Conoce el juego y las reglas.
No hace trampas, al contrario,
Ayuda al adversario.
Es justa y leal. Es una guerrera
Y defiende su ideal.
Las guerreras no descansan.
Esperan el momento adecuado para atacar.
No atacan con odio, ni rencor.
Las princesas no hacen nada que no les
Gustaría que les hicieran.
Conocen las reglas: si lo haces, lo recibirás.
La princesa guerrera, busca la libertad.
Esa libertad, que no significa hacer lo que quiere,
O no obedecer.
Significa sentirse feliz de pasarse
la vida buscando la felicidad.
Ama a su alrededor, a las personas
Sin embargo, es un amor tan grande
Que no está reservado para una sola persona,
Para un solo objeto.
La comparte con el universo.
La dosifica entre lo que cree,
Entre lo que sueña, entre lo que vive.
Es una ciudadana del mundo,
No pertenece a ningún lugar.
Las cosas florecen donde esté.
Transmite vida, engendra paz.
Cambia lo que toca, transforma lo que ve.
Sana las heridas.
Tiene poderes y se rodea de personas poderosas.
Entes con su misma energía, con la misma esencia,
Personas que han encontrado su propia luz,
Y su propio camino, que entendieron que somos uno.
Personas a las que no les da miedo el sufrir o morir.
Personas guerreras igual que ella.
Que completan su alrededor.
Seres a las que ella llama “ángeles”.
Que le da pistas o simplemente le
Afirman que está transitando
Por el camino que le corresponde.
Confirmando así que se acerca al fin de su travesía.
La guerrera no se da por vencida,
Se sostiene con su propia fe.
Se mantiene alerta y en movimiento.
Sin movimiento no hay cambio y
sin cambios no se llega a la meta.
Sabe distinguir cuando llegó al final de una etapa.
Y empieza a inventar su nuevo ciclo,
Y a planear las nuevas aventuras que éste le traerá.
Sin embargo tiene miedo,
es algo normal en las Princesas,
aunque no es tan duradero,
lo medita por el tiempo que considera
y se prepara para el campo de batalla
para salir a conquistar, a ganar, a sentir.
A ella no le gusta ver las batallas,
Le gusta ser parte de ellas,
Le gusta sentirse viva,
Goza de la emoción,
De la pasión, del amor,
de las cosas simples.
No nació para vitorear a los vencedores,
Y observar en un lugar seguro.
Nació para luchar y pelear,
Y esforzarse, y seguir, y caerse, y levantarse.
Nació para ser protagonista.
Nació para ser seguida.
No sabe lo que es,
No entiende lo que logra.
Sabe nada más hacia dónde va.
Es un agente de paz.
....Y así la princesa caminó,
Y luchó, por muchos años,
hasta poder tener
el lugar que admiraba en sus sueños
Y al que estaba destinada a llegar,
1 comentario:
Erase una vez, muy bonita historia, esta princesa fuere cual fuere su nombre, lo lleva como estandarte de fe, un símbolo firme en ella. Y como Kain es el que escribe el comentario reconoce en ella el sinónimo de libertad, al él (yo Kain) predicar la existencia de Lilith. Y estoy seguro que cuando la princesa llegue a su hogar al lugar que siempre soñó, va a estar en un mar felicidad y con toda la libertad que nunca conoció.
Finalizo con decir, Bienvenida a este mundo sin ataduras ni envoltorios en el cual no llevamos una máscara pues somos nosotros mismos. Simples mortales deseosos de libertad y de ser libres.
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